fondoEra muy fácil que nuestra primera colección nos llevara a La Vega, hay mucho de ella en nosotras.

Hablando de casualidades, en nuestra búsqueda por preparar una boda folk descubrimos que no había que irse al Sur de Arizona, en este paisaje granadino durante el verano hay más de un tono con estas características.

Fue jugando cuando descubrimos pequeños tesoros que sólo en verano están a la mano y  son tan temporales que la lluvia se los lleva sin aviso. En esas noches, necesarias, con copa de vino en mano nos encontramos discutiendo sobre la mejor forma de llevarnos la Vega a casa y crear un perfume de sensaciones que se pudieran alargar en el tiempo.

Nos despertamos con un propósito y sin cavilaciones nos pusimos a encajar este concepto con imágenes, gama cromática, texturas, recursos, música,  lírica…

Entendíamos que no estábamos rimando nada que no se hubiera cantado antes, son muchos los que encuentran poesía en su paisaje. Sin embargo sentíamos que teníamos algo importante que contar y hacerlo a nuestra manera.

Diseñamos un patrón llevando a la máxima simplicidad las líneas y colores que este espacio tan singular nos ofrece durante el estío. Escogimos con delicadeza los materiales que acogieran este apunte, nos hicimos con la red de colaboradores necesaria para ejecutar el proyecto y el resultado nos tiene entusiasmadas.

El sol al ocultarse se asomó entre las nubes…, y la vega fue como una inmensa flor que abriera de pronto su gran corola mostrándonos toda la maravilla de sus colores. Hubo una conmoción enorme en el paisaje. La vega palpitó espléndida. Todas las cosas se movieron. Algunos colores se extendieron fuertes y briosos.

Federico García Lorca