FOTO 03Veranear, nos gusta a todos, al más decente y al más indecente, al rico y al pobre.  A todos nos gusta encontrar un destino lejano y exótico, o muy cercano, lo que nos permita el bolsillo, ¡alabada sea una Toy en nuestro patio de 10 metros, para pasar los pocos días que nos pertenecen de vacaciones!

Pero seamos honestos, no todo el mundo sabe veranear, me pasa, te pasa, es una realidad.

Un café que tarda más de cinco minutos en ser servido es motivo de queja cuando tienes prisa para no llegar tarde al curro, al igual que cuando estás en una terraza frente a un mar de azul deslumbrante. Un retraso de una hora en tu vuelo, vaya faena, ya sea porque te reúnes con tus jefes o porque tienes una casita de madera esperándote en  los Alpes. Te equivocas de dirección y das tres vueltas por el mismo barrio buscando el local de tus clientes o el hotel con encanto que has reservado para darte una homenaje, ¡ vaya pérdida de tiempo!

 

FOTO-04

Cuando María me propuso poner nuestras fuerzas en común no tenía ni idea de lo que estaba a punto de pasar. Si me pides que sea breve, diré que nuestro verano ha sido curioso. Levantarme sin despertador, saludar a mi socia bailando, dibujar mapas de tesoros, desenterrarlos y abrazarnos sabiendo que merecía la pena la búsqueda. Disfrutar lo andado y retroceder sin complejos para entender por qué nos habíamos equivocado.

Ha hecho calor, mucho calor, nos han salido callos en las manos y nuestros dientes han dado con más de un canto, benditos sean los cantos que nos han enseñado. En definitiva, hicimos un giro de caderas  y mira tú por donde ha merecido la pena. Nosotras hemos sabido veranear.

 

FOTO 05